Las normas ISO presentes en las canchas de fútbol

Cuando pensamos en una cancha de fútbol, lo primero que viene a la mente es el balón rodando, la emoción de la afición y la pasión de los jugadores. Sin embargo, detrás de cada partido existe una estructura silenciosa que asegura que todo funcione correctamente: las normas ISO. Estas normas internacionales no están ahí por casualidad; son el resultado de décadas de desarrollo técnico orientado a asegurar calidad, seguridad, sostenibilidad y eficiencia en prácticamente todos los entornos, incluidas las canchas de fútbol.

 

La cancha como sistema: orden, calidad y consistencia

 

Una cancha de fútbol no es solo un espacio delimitado con césped. Es un sistema donde intervienen múltiples elementos: superficie de juego, drenaje, iluminación, instalaciones, mantenimiento y gestión operativa. Aquí es donde las normas ISO entran en juego, ya que permite que los procesos relacionados con la construcción, mantenimiento y operación de la cancha se realicen de manera estandarizada, asegurando que cada partido se lleve a cabo bajo condiciones consistentes. Desde la nivelación del terreno hasta la programación del mantenimiento, todo puede gestionarse con enfoque a mejora continua.

 

Seguridad en cada jugada

 

La seguridad de jugadores, árbitros y espectadores es prioritaria. En este sentido, las normas ISO contribuyen a identificar riesgos y establecer controles en actividades como el mantenimiento del césped, el uso de maquinaria o la instalación de estructuras temporales. Esto se traduce en acciones concretas: superficies libres de obstáculos, señalización adecuada, protocolos ante emergencias y condiciones seguras para el personal que opera la cancha. Aunque el espectador no lo perciba, cada detalle ha sido cuidadosamente considerado.

 

Sostenibilidad: el partido también se juega con el medio ambiente

 

Hoy en día, una cancha de fútbol también es un espacio donde se reflejan compromisos ambientales. Las normas ISO permite gestionar aspectos como el consumo de agua para riego, captura de agua de lluvia, el uso eficiente de energía en iluminación y la correcta disposición de residuos generados durante eventos deportivos. Por ejemplo, el uso de sistemas de riego automatizados, iluminación LED y programas de reciclaje en estadios son prácticas alineadas con las normas ISO. Así, el fútbol no solo entretiene, sino que también puede ser un aliado del medio ambiente.

 

Infraestructura y tecnología: precisión detrás del espectáculo

 

Las canchas modernas integran tecnología avanzada: sistemas de drenaje que evitan encharcamientos, césped híbrido, iluminación de alta eficiencia y hasta sensores para monitorear condiciones del terreno. Estas innovaciones suelen estar respaldadas por estándares técnicos que aseguran su calidad y desempeño, por ejemplo, pueden aplicarse en pruebas de materiales, asegurando que el césped sintético o natural cumpla con características específicas de resistencia, absorción de impacto y durabilidad.

 

Experiencia del usuario: el espectador también importa

 

No solo los jugadores son beneficiados por la aplicación de normas ISO. La experiencia del aficionado también se ve impactada. Desde accesos organizados hasta servicios higiénicos adecuados, la gestión eficiente basada en estándares permite ofrecer eventos más seguros, cómodos y ordenados. Incluso aspectos como la gestión de multitudes, la limpieza y la logística pueden estar alineados con sistemas de gestión que mejoran la experiencia general del evento deportivo.

 

Las normas ISO no marcan goles ni detienen penales, pero hacen posible que el juego ocurra en condiciones óptimas. Son el engranaje invisible que sostiene la calidad, seguridad y sostenibilidad de las canchas de fútbol.

 

La próxima vez que observes un partido, recuerda que detrás de cada pase preciso y cada jugada espectacular, existe un sistema bien estructurado que lo hace posible. Y en ese sistema, las normas ISO juegan un papel fundamental.

 

Autores: D. Peña y C. Valenzuela.

 

Referencias:

 

Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA). 1.2 Climate Change. Visto en: 1.2 Climate Change | FIFA Publications el 20/05/2026.

 

Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA). 5.4 SAFETY AND SECURITY. Visto en: 5.4 Safety and Security | FIFA Publications el 20/05/2026.

Gestión de alérgenos y trazabilidad en servicios de catering durante eventos deportivos

Mucho más que deporte: la seguridad alimentaria como parte de la experiencia de entretenimiento

 

Los eventos deportivos masivos representan mucho más que entretenimiento. Son escenarios donde convergen turismo, movilidad internacional, hospitalidad, consumo masivo y operaciones logísticas de enorme complejidad. Cada partido, maratón, torneo o campeonato internacional moviliza miles, e incluso millones, de personas que comparten espacios, emociones y también alimentos.

 

En este contexto, la alimentación deja de ser únicamente un servicio complementario y se convierte en una parte fundamental de la experiencia del consumidor. La calidad de los alimentos, la confianza en su preparación y la seguridad durante su consumo son factores que contribuyen directamente a la percepción global del evento.

 

Buffets, zonas hospitality, lounges VIP, comedores de atletas, food courts, servicios de catering corporativo y áreas de prensa forman parte de la infraestructura operativa que sostiene cualquier gran evento deportivo. Sin embargo, detrás de cada alimento servido existe un reto silencioso que pocas veces forma parte de la conversación pública: garantizar que esos alimentos sean seguros para todos los consumidores, especialmente para las personas con alergias alimentarias [1,3].

 

La relevancia de este tema cobra aún más fuerza rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026, donde México, Estados Unidos y Canadá recibirán millones de visitantes provenientes de distintos países, culturas, idiomas y contextos regulatorios. La magnitud del evento implicará una presión operativa sin precedentes para hoteles, restaurantes, operadores logísticos y servicios de alimentación. Además de la gestión de grandes volúmenes de alimentos, será necesario responder a una creciente diversidad de necesidades dietéticas, restricciones alimentarias y expectativas relacionadas con la comunicación de alérgenos [3,4].

 

Y aunque gran parte de la atención suele centrarse en estadios, transporte o seguridad pública, existe otro aspecto igualmente importante: la seguridad alimentaria y la gestión de riesgos asociados a alergias alimentarias en servicios de catering masivos. En eventos masivos la experiencia del visitante no depende únicamente del espectáculo deportivo; también depende de la confianza que tenga en los alimentos que consume y en la capacidad de los organizadores para proteger su salud [1,5].

 

La gestión de alérgenos y la trazabilidad alimentaria se convierten así en elementos estratégicos para garantizar una experiencia segura, inclusiva y responsable. Más allá del cumplimiento normativo, representan herramientas fundamentales para prevenir incidentes, fortalecer la confianza de los consumidores y responder eficazmente ante cualquier situación que pueda comprometer la inocuidad de los alimentos [5,6].

 

 

Alergias alimentarias: un desafío creciente de salud pública

 

Las alergias alimentarias representan actualmente una preocupación creciente de salud pública a nivel mundial. Diversos organismos y asociaciones científicas internacionales coinciden en que la prevalencia de las enfermedades alérgicas continuará incrementándose durante las próximas décadas, convirtiéndose en uno de los principales desafíos sanitarios para los sistemas de salud, la industria alimentaria y los servicios de restauración [6,8].

 

Los alérgenos alimentarios son sustancias presentes en determinados alimentos capaces de desencadenar respuestas inmunológicas adversas en personas sensibles. Entre los alérgenos de declaración obligatoria más reconocidos internacionalmente, de acuerdo con los principios establecidos por el Codex Alimentarius y diversas regulaciones internacionales, se encuentran:

 

Leche y productos lácteos
Huevo y sus derivados
Pesado y productos pesqueros
Crustáceos: Camarones, cangrejos, langostas
Frutos de cáscara: Almendras, avellanas, nueves, anacardos, etc.
Cereales con gluten: Trigo, centeno, cebada, avena
Soya y sus productos derivados
Semilla de sésamo
Sulfitos: En concentraciones 10 ppm (aditivos de conservación en alimentos)

 

 

Incluso cantidades mínimas pueden provocar reacciones severas como anafilaxia, considerada una emergencia médica potencialmente mortal [6].

 

 

Diversos estudios internacionales han demostrado que una proporción importante de las reacciones alérgicas alimentarias ocurre fuera del hogar, especialmente en restaurantes, hoteles, establecimientos de restauración y servicios de alimentos preparados [2,7]. De hecho, se estima que aproximadamente el 74% de las reacciones alérgicas alimentarias están asociadas con alimentos no envasados, mientras que una parte significativa de las hospitalizaciones por anafilaxia relacionada con alimentos ocurre en establecimientos de restauración [9].

 

Esta realidad convierte a restaurantes, hoteles, estadios, centros de convenciones y servicios de catering en escenarios especialmente sensibles durante eventos deportivos locales e internacionales.

 

El reto no solo involucra a turistas y aficionados. También afecta a múltiples grupos de interés que dependen diariamente de servicios de alimentación durante estos eventos, incluyendo:

 

Atletas y delegaciones deportivas
Periodistas
Personal técnico
Voluntarios
Patrocinadores
Trabajadores operativos

 

 

A diferencia de los productos empaquetados y etiquetados, donde el consumidor puede revisar ingredientes y tomar decisiones más informadas, los servicios de catering funcionan bajo una dinámica distinta. En muchos casos, los comensales tienen opciones limitadas y dependen completamente de los controles implementados por el proveedor de alimentos [1,3].

 

Por ello, distintos organismos internacionales han descrito a los consumidores con alergias alimentarias en eventos como una “audiencia cautiva”, ya que no siempre tienen la posibilidad de elegir otro establecimiento o verificar directamente cómo fueron preparados los alimentos [1].

 

 

 

Los riesgos invisibles detrás del servicio de alimentos

 

Uno de los mayores desafíos en la gestión de alérgenos es que el riesgo muchas veces no es visible. A diferencia de otros peligros alimentarios que pueden identificarse mediante cambios en la apariencia, olor o textura de un alimento, los alérgenos suelen estar presentes en cantidades microscópicas, capaces de provocar reacciones severas sin que exista evidencia perceptible para el consumidor [1,9].

 

La contaminación cruzada constituye uno de los principales riesgos en establecimientos de restauración y servicios de catering. Esta ocurre cuando un alimento que debería estar libre de alérgenos entra en contacto, de forma directa o indirecta, con ingredientes alergénicos durante cualquiera de las etapas de preparación, almacenamiento, transporte o servicio [1,9].

 

Lo anterior puede ocurrir incluso en cocinas organizadas y con personal bien intencionado. Retirar un ingrediente alergénico del plato final no necesariamente elimina el peligro. Por ejemplo, estudios internacionales han documentado situaciones recurrentes como [1,2,3,9]:

Utilizar la misma tabla de cortar para alimentos con y sin alergenos
Compartir batidoras, cuchillos o utensilios de cocina
Reutilizar cucharas de servicio entre diferentes preparaciones
Utilizar superficies de trabajo insuficientemente higienizadas
Cocinar alimentos alergénicos y no alergénicos con el mismo aceite
Compartir equipos de preparación, almacenamiento o transporte

 

 

Lo más preocupante es que muchas de estas situaciones ocurren incluso cuando el consumidor informó previamente sobre su alergia. Investigaciones realizadas en establecimientos de restauración han evidenciado que una proporción significativa de las reacciones alérgicas ocurre a pesar de que el cliente comunicó oportunamente su condición al personal de servicio [9,7]. Esto demuestra que la comunicación, aunque fundamental, no es suficiente cuando no está respaldada por controles operativos eficaces.

 

En los servicios de catering para eventos masivos, el riesgo puede incrementarse considerablemente debido a la complejidad propia de la operación. A diferencia de un restaurante convencional, estos servicios suelen trabajar bajo condiciones de alta presión, grandes volúmenes de producción y tiempos limitados de preparación y servicio [3].

 

Entre los factores que incrementan la probabilidad de errores relacionados con la gestión de alérgenos se encuentran:

Cambios contantes de menú
Incorporación de nuevos ingredientes o proveedores
Múltiples proveedores
Personal temporal o recién contratado
Presión operativa para mantener la velocidad del servicio
Cadenas logísticas complejas

 

 

Estas condiciones adquieren una relevancia aún mayor durante eventos deportivos internacionales, donde miles de consumidores provenientes de diferentes países comparten espacios de alimentación comunes. Además de los desafíos operativos, convergen personas con diferentes culturas alimentarias, idiomas, regulaciones y expectativas respecto al etiquetado de alérgenos y la comunicación de riesgos [4,9].

 

Por ello, la gestión moderna de alérgenos requiere un enfoque preventivo integral que combine capacitación, comunicación efectiva, controles operativos robustos y sistemas de trazabilidad capaces de identificar rápidamente ingredientes, proveedores y procesos involucrados en la preparación de los alimentos. Solo mediante esta combinación de medidas es posible reducir la probabilidad de exposiciones accidentales y fortalecer la confianza de los consumidores en servicios de alimentación de gran escala [6,9].

 

 

Importancia de los controles preventivos y la gestión de alérgenos

 

La prevención continúa siendo la herramienta más importante para reducir riesgos asociados a alergias alimentarias. En entornos de alta complejidad operativa, como los servicios de catering para eventos deportivos masivos, la gestión de alérgenos debe abordarse desde una perspectiva integral que combine controles técnicos, cultura organizacional y comunicación efectiva [3,6,9].

 

La gestión efectiva de alérgenos requiere una combinación de:

Controles operativos estandarizados
Cultura preventiva de inocuidad alimentaria
Comunicación clara y efectiva
Capacitación continua
Sistemas robustos de trazabilidad alimentaria
Supervisión y verificación constante de los controles implementados

 

Algunas de las medidas más importantes incluyen [1,3,9,10]:

Identificación y control de ingredientes alergénicos
Prevención de contaminación cruzada
Etiquetado claro y actualizado
Evaluación de proveedores
Protocolos de limpieza
Separación física de utensilios, equipos y áreas de preparación
Capacitación constante del personal
Protocolos de comunicación para la atención de consumidores con restricciones alimentarias.

 

Es aquí donde la trazabilidad alimentaria adquiere una relevancia estratégica.

 

La trazabilidad puede definirse como la capacidad de rastrear ingredientes, materias primas, productos y procesos a lo largo de todas las etapas de producción, preparación, almacenamiento, transporte y servicio de alimentos [9]. Más allá de ser un requisito documental o regulatorio, constituye una herramienta fundamental para la gestión de riesgos y la protección del consumidor.

 

En eventos masivos, la trazabilidad permite:

Identificar rápidamente ingredientes y lotes involucrados en un incidente
Localizar proveedores
Reconstruir procesos de preparación
Ejecutar respuestas oportunas ante riesgos de inocuidad alimentaria

 

 

La evolución tecnológica está transformando significativamente estas capacidades. Actualmente, herramientas basadas en inteligencia artificial (IA), blockchain, sensores inteligentes e Internet de las Cosas (IoT) comienzan a incorporarse en los sistemas modernos de trazabilidad alimentaria [9].

 

Combinadas con sistemas de inteligencia artificial, estas tecnologías pueden analizar grandes volúmenes de información, identificar patrones de riesgo y generar alertas tempranas que faciliten la toma de decisiones preventivas antes de que ocurra un incidente [9].

 

 

 

Responsabilidad compartida

 

Garantizar alimentos seguros durante eventos deportivos masivos no depende únicamente del área de cocina. La gestión eficaz de alérgenos requiere la participación coordinada de todos los actores involucrados en la cadena de suministro y en la prestación del servicio alimentario [1,3,9].

 

Organizadores, proveedores, operadores logísticos, responsables de compras, chefs, personal de servicio, equipos de inocuidad e incluso los propios consumidores desempeñan un papel fundamental en la prevención de incidentes relacionados con alérgenos alimentarios. La efectividad de los controles implementados dependerá, en gran medida, de la capacidad de estos actores para comunicarse, colaborar y comprender la importancia de su responsabilidad individual dentro del sistema [3,6].

 

Los consumidores con alergias alimentarias también forman parte activa de esta estrategia preventiva. Comunicar oportunamente restricciones dietéticas, consultar información sobre ingredientes y notificar condiciones médicas relevantes son acciones que contribuyen significativamente a la reducción del riesgo [1]. Sin embargo, esta responsabilidad no debe trasladarse completamente al consumidor. Los proveedores de alimentos tienen la obligación de asegurar que la información proporcionada sea comprendida, transmitida correctamente y respaldada por controles operativos efectivos que minimicen la posibilidad de errores humanos o contaminación cruzada [9].

 

En el caso de atletas y delegaciones internacionales, la relevancia adquiere una dimensión aún mayor. La alimentación forma parte esencial del rendimiento deportivo, la recuperación física, el bienestar y la salud de los competidores. Una reacción alérgica alimentaria durante una competencia puede tener consecuencias que van más allá del ámbito médico, afectando directamente el desempeño deportivo y la experiencia del participante [6].

 

Por ello, la comunicación efectiva, la capacitación continua, la cultura de inocuidad alimentaria y el compromiso de liderazgo se convierten en pilares fundamentales para construir entornos de alimentación más seguros, inclusivos y confiables. La gestión de alérgenos no debe entenderse únicamente como un requisito regulatorio, sino como una expresión tangible del compromiso con la salud y el bienestar de las personas [3,10].

 

 

 

México frente a un nuevo desafío de hospitalidad alimentaria

 

México es reconocido internacionalmente por su riqueza gastronómica, hospitalidad y cultura alimentaria. Precisamente por ello, el Mundial 2026 representa una oportunidad extraordinaria para demostrar no solo capacidad turística y organizacional, sino también liderazgo en seguridad alimentaria y gestión moderna de riesgos.

 

La experiencia del visitante ya no depende únicamente del espectáculo deportivo. También depende de la confianza que tenga en los alimentos que consume, en la información que recibe y en la capacidad de los organizadores para proteger su bienestar.

 

En un escenario donde millones de personas compartirán espacios, emociones y alimentos, la gestión de alérgenos y la trazabilidad alimentaria dejarán de ser temas exclusivos de especialistas para convertirse en parte fundamental de una experiencia mundialista segura, inclusiva y responsable.

 

El verdadero legado de eventos como la Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo se medirá por los récords deportivos o la afluencia de visitantes, sino también por la capacidad de los países anfitriones para construir entornos más seguros, resilientes y preparados para responder a los desafíos alimentarios de una población cada vez más diversa y globalizada.

 

 

 

Autores: Genoveva Serrano Castillo; Juan Carlos Charles – Auditores de calidad e inocuidad alimentaria

 

Referencias bibliográficas

 

[1] American Academy of Allergy, Asthma & Immunology. (s.f.). La planificación de eventos y la información sobre alergias alimentarias. https://www.aaaai.org/tools-for-the-public/biblioteca-de-condiciones/biblioteca-de-alergia/la-planificacion-de-eventos-y-la-informacion-sobre

 

[2] Ahuja, R., & Sicherer, S. H. (2007). Management of food allergy in restaurants and food establishments. Annals of Allergy, Asthma & Immunology, 98, (4), 344–348. https://doi.org/10.1016/S1081-1206(10)60880-0

 

[3] Anaphylaxis UK. (2025). Managing allergens in catering and hospitality. https://www.anaphylaxis.org.uk/my-account/media-centre/membership-news/managing-allergens-in-catering-and-hospitality/

 

[4] Chang, F., Eng, L., & Chang, C. (2023). Food allergy labeling laws: International guidelines for residents and travelers. Clinical Reviews in Allergy & Immunology, 65, 148–165. https://doi.org/10.1007/s12016-023-08960-6

 

[5] Liu, Z., Yu, X., Liu, N., Liu, C., Jiang, A., & Chen, L. (2025). Integrating AI with detection methods, IoT, and blockchain to achieve food authenticity and traceability from farm-to-table. Trends in Food Science & Technology, 158, 104925. https://doi.org/10.1016/j.tifs.2025.104925

 

[6] Muraro, A., de Silva, D., Halken, S., Worm, M., Khaleva, E., Arasi, S., DunnGalvin, A., Nwaru, B. I., De Jong, N. W., Rodriguez Del Rio, P., et al. (2022). Managing food allergy: GA²LEN guideline 2022. World Allergy Organization Journal, 15, (9), 100687. https://doi.org/10.1016/j.waojou.2022.100687

 

[7] Oriel, R. C., Waqar, O., Sharma, H. P., Casale, T. B., & Wang, J. (2021). Characteristics of food allergic reactions in restaurants in the United States. The Journal of Allergy and Clinical Immunology: In Practice, 9, (4), 1675–1682. https://doi.org/10.1016/j.jaip.2020.12.018

 

[8] Turner, P. J., Gowland, M. H., Sharma, V., Ierodiakonou, D., Harper, N., Garcez, T., Pumphrey, R., & Boyle, R. J. (2015). Increase in anaphylaxis-related hospitalizations but no increase in fatalities: An analysis of United Kingdom national anaphylaxis data, 1992–2012. The Journal of Allergy and Clinical Immunology, 135, (4), 956–963.e1. https://doi.org/10.1016/j.jaci.2014.10.021

 

[9] Stankovich, G. A., Bianchi, D. M., Barroetaveña, M. C., Bianchi, D. M., Cravero, S. L., Pons, S. M., & Puglisi, E. (2025). Food allergy management in food service establishments: Challenges and innovative solutions. Foods, 14(11), 1778. https://doi.org/10.3390/foods14111778

 

[10] FAO & WHO. (2020). Code of Practice on Food Allergen Management for Food Business Operators.

 

Buenas prácticas en el control de alérgenos

Actualmente las alergias por alimentos representan un riesgo significativo y desafío para la salud pública, por lo cual se cataloga como un punto crítico dentro de los sistemas de inocuidad alimentaria.

 

Se estima que entre el 1–3% de adultos y hasta el 6% de niños presentan alergias alimentarias, con tendencia creciente, lo que obliga a la industria a implementar controles estrictos.

 

El control de alérgenos no solo es un requisito normativo (como en el Reglamento UE 1169/2011 o la FALCPA en EE. UU.), sino también una responsabilidad ética y técnica, ya que una exposición mínima puede desencadenar reacciones graves o incluso anafilaxia.

 

El etiquetado correcto y las buenas prácticas operativas son elementos clave para prevenir incidentes que afectan tanto al consumidor como a la reputación de la empresa.

 

Se define como Alergia alimentaria a la reacción del sistema inmunológico ante una proteína específica (generalmente mediada por la inmunoglobulina E o IgE).

 

Según Codex los alérgenos de mayor relevancia global que deben declararse obligatoriamente son:

 

Leche: Y productos lácteos (incluida la lactosa).

Huevos: Y sus derivados.

Pescado: Y productos pesqueros.

Crustáceos: Camarones, cangrejos, langostas.

Frutos de cáscara: Almendras, avellanas, nueces, anacardos, etc.

Cereales con gluten: Trigo, centeno, cebada, avena.

Soja y sus productos derivados

Semilla de sésamo

Sulfitos: En concentraciones 10 ppm (aditivos de conservación en alimentos)

 

 

Un buen control de alérgenos consiste en la identificación, evaluación y gestión de ingredientes o contaminantes que pueden provocar reacciones alérgicas en los consumidores.

 

El etiquetado es especialmente crítico, pues permite al consumidor tomar decisiones seguras, antes de consumir el alimento. Normativas internacionales obligan a declarar claramente los alérgenos en listas de ingredientes o mediante advertencias como “Contiene…”

 

Las principales prácticas recomendadas dentro de sistemas como ISO 22000, FSSC 22000 o HACCP incluyen:

 

Gestión de materias primas y proveedores

 

El inicio del control de alérgenos inicia en la selección y evaluación de proveedores. Es indispensable contar con especificaciones técnicas actualizadas que incluyan la declaración completa de alérgenos, así como mecanismos de gestión de cambios en formulaciones.

 

Prevención de contaminación cruzada

 

Se incluyen las medidas más efectivas: Segregación física de líneas o áreas, producción por secuencias, uso de equipos dedicados, validación de procedimientos de limpieza mediante técnicas analíticas.

 

Control de etiquetado y liberación de productos

 

El etiquetado es un punto crítico que requiere controles documentales y operativos estrictos. Las mejores prácticas incluyen: Revisión y aprobación formal de etiquetas, control de versiones y cambios, verificación en línea durante el proceso de envasado y conciliación entre formulación y declaración de ingredientes.

 

 Capacitación del personal

 

El factor humano es determinante en la prevención de errores. La capacitación continua del personal en temas de alérgenos, así como la sensibilización sobre sus riesgos, contribuye significativamente a la reducción de incidentes.

 

Las consecuencias de una mala gestión de alérgenos van desde un impacto en la salud pública al impacto legal, regulatorio, económico y reputacional.

 

En Estados Unidos, las agencias de seguridad alimentaria FDA y USDA han registrado un total de 229 notificaciones. La presencia de alérgenos en productos alimenticios y bebidas domina las retiradas de alimentos. Casi la mitad de las retiradas de alimentos y bebidas notificadas por la FDA (41,6%) están relacionadas con alérgenos no declarados en los envases.

 

El RASFF (Sistema rápido de alerta europeo de alimentos y piensos), declara que la mayoría de las alertas proceden de España (72%), seguidos de países de la Unión Europea con un 16% (Alemania, Reino Unido, Portugal, Francia, Bélgica), Asia con un 9% (China, Vietnam) y Oriente Medio con 3% (Siria).

 

El control de alérgenos es un componente crítico dentro de los Sistemas de Gestión de inocuidad alimentaria. Los errores en el etiquetado siguen siendo una de las principales causas de incidentes y retiros de productos a nivel global.

 

La implementación efectiva de buenas prácticas, junto con una cultura organizacional orientada a la prevención, resulta fundamental para mitigar riesgos. En un entorno globalizado y altamente regulado, el control de alérgenos debe considerarse no como un requisito operativo, sino como un elemento estratégico de gestión de riesgos dentro de la industria alimentaria.

 

 

Referencias

 

Food and Drug Administration (FDA). (2024). Food Allergen Labeling and Consumer Protection.

 

Reglamento (UE) No. 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor.

 

AESAN. (2024). Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI).

 

Hiperbaric. (2024). Análisis de retiradas de alimentos por alérgenos.

 

IRIS Trace. (2025). Informe de alertas alimentarias por alérgenos.

 

AINIA. (2023). Riesgos asociados a alérgenos en alimentos.

 

Autor: Brenda Berenice Martínez Alvarado –  Auditor en Inocuidad y Calidad

La evolución de la norma ISO 22000 hacia su versión 2026

La seguridad de nuestros alimentos no ocurre por accidente, detrás de cada proceso existen estándares internacionales que lo permiten. Uno de ellos es el propuesto por el organismo internacional para la estandarización ISO, en su Norma ISO 22000 Sistemas de Gestión de la Inocuidad Alimentaria, que recientemente, ha publicado el borrador ISO/DIS 22000 el cual nos da un panorama sobre la dirección que podría tomar la norma. En el siguiente blog te explicamos los 4 pilares de este posible cambio.

 

  • El impacto del Cambio Climático

 

Se motiva a las organizaciones que miren hacia afuera. Se incluye el cambio climático en la subcláusula 4.1 ya que sequías o temperaturas extremas pueden alterar la inocuidad de los ingredientes, y las organizaciones deben planificar cómo responder a ello.

 

  • No es solo el proceso, ahora también es la cultura

 

Se introduce la Cultura de Inocuidad como un requisito en la subcláusula 5.4. ¿Qué significa esto? Que la dirección debe asegurarse de que el personal no solo siga reglas, sino que entienda por qué son importantes. Es pasar de “lo hago porque me vigilan” a “lo hago porque me importa la inocuidad del producto.” La inocuidad deja de ser un departamento para convertirse en un valor compartido por toda la organización.

 

  • Blindaje contra lo inesperado.

 

El mundo actual presenta riesgos que antes no eran tan evidentes, por lo que se solicita a las organizaciones contar con planes obligatorios para: Defensa Alimentaria y Prevención de Fraude alimentario.

 

  • Gestión de quejas

 

Se ha creado un apartado específico para la gestión de quejas en la cláusula 10.3. Esto motiva a las organizaciones a usar las quejas de los clientes como una fuente de datos científica para mejorar. Si algo sale mal, el sistema debe aprender de ello de manera formal y documentada.

 

Esta actualización no es solo burocracia. Es una respuesta a un mundo más complejo, digitalizado y consciente. Sin embargo, recuerda que el documento ISO/DIS 22000 es un borrador sujeto a cambios, pero nos ofrece una orientación sobre la dirección que podría tomar a la norma, especialmente en la integración de la cultura de inocuidad y la resiliencia ante el fraude y amenazas externas.

 

Referencias: Organismo internacional de Normalización (ISO). ISO/DIS 22000: Food safety management systems Requirements for any organization in the food chain.

 

Autores: D. Peña y C. Valenzuela.

Características de BRCGS Gluten Free y Almacenamiento y Distribución

En un entorno donde la inocuidad alimentaria, la transparencia y la confianza del consumidor son determinantes, los estándares de BRCGS se posicionan como herramientas clave para asegurar la integridad de los productos a lo largo de toda la cadena de suministro. Entre ellos, destacan el estándar de Gluten Free y el de Almacenamiento y distribución, los cuales abordan riesgos específicos desde la producción y logística hasta el almacenamiento y venta al consumidor. En el siguiente blog analizaremos las características de cada uno de estos estándares.

 

Estándar BRCGS Gluten Free.

 

Se basa en un sistema de gestión de riesgos, diseñado para controlar la presencia de gluten en todas las etapas del proceso productivo, desde la recepción de materias primas hasta el producto final. A diferencia de enfoques limitados al análisis del producto final, este estándar:

 

  • Integra controles preventivos a lo largo del proceso.
  • Aborda específicamente el riesgo de contaminación cruzada.
  • Puede integrarse fácilmente con auditorías de inocuidad alimentaria.

 

Uno de los principales valores del estándar es su reconocimiento global, ya que está avalado por asociaciones celíacas en múltiples regiones ya que responde a la demanda del consumidor, donde el 91% considera importante la verificación de terceros.

 

La implementación de este estándar impulsa mejoras como; control sistemático del proceso, reducción de riesgos de retiro de producto, estandarización operativa, mayor consistencia en producción, fortalecimiento de marca, acceso a mercados especializados y retail, en la cultura de inocuidad. En términos estratégicos, permite pasar de un modelo reactivo a uno proactivo basado en gestión de riesgos.

 

Estándar BRCGS almacenamiento y distribución.

 

Está diseñado específicamente para operaciones logísticas, incluyendo; almacenamiento, transporte y distribución. Su objetivo es mantener la seguridad, calidad, legalidad e integridad del producto durante estas etapas. Aplica tanto a alimentos como a otros productos, empaque y bienes de consumo. Complementa otros esquemas BRCGS dentro de la cadena de suministro, permitiendo cubrir desde la producción hasta la entrega final al consumidor, fortaleciendo la confianza entre fabricantes, distribuidores y retailers.

 

Este estándar incorpora:

 

  • Auditorías de tercera parte, anunciadas, no anunciadas o híbridas.
  • Control de operaciones logísticas sin procesamiento del producto.
  • Gestión de riesgos en condiciones de transporte y almacenamiento.
  • Aplicabilidad a operaciones multisitio y redes logísticas complejas.

 

Es un esquema reconocido por la GFSI, lo que asegura alineación con prácticas internacionales. Su implementación genera beneficios directos en; trazabilidad y control logístico, reducción de pérdidas y desviaciones, estandarización de procesos operativos, mayor eficiencia, confianza del cliente, evidencia objetiva de cumplimiento, reducción de riesgos legales y reputacionales. En esencia, este estándar fortalece la cadena de suministro, asegurando que la calidad lograda en producción se mantenga hasta el consumidor final.

 

A implementación de ambos estándares no solo asegura cumplimiento, sino que impulsa una transformación organizacional hacia la eficiencia, la prevención de riesgos y la mejora continua, consolidando la confianza del mercado y fortaleciendo la competitividad de las organizaciones. El estándar Gluten Free asegura que los productos cumplan con expectativas estrictas de inocuidad para consumidores sensibles, mientras que el de Almacenamiento y transporte asegura que se mantenga durante la logística. Juntos, representan una estrategia integral que permite a las organizaciones elevar su nivel de madurez operativa, reducir riesgos y generar confianza sostenida en el mercado.

 

Referencias:

 

British Retail Consortium (BRC). BRCGS Standards. Gluten-Free Certification Visto en línea en: Gluten Free Certification el 21/04/2026.

 

British Retail Consortium (BRC). BRCGS Standards. Storage and Distribution Certification Visto en línea en: BRCGS Storage and Distribution Certification el 21/04/2026.

 

Autores: D. Pena y C. Valenzuela.

FSSC 22000 Versión 7: Evolución estratégica para la inocuidad alimentaria global

En un entorno donde la inocuidad alimentaria evoluciona de manera constante, las organizaciones certificadas en FSSC 22000 enfrentan el desafío de mantenerse alineadas con las mejores prácticas internacionales y con las crecientes expectativas del mercado global. La publicación de la versión 7 del esquema FSSC 22000, la cual entra en vigor a partir del 1 de Mayo de 2027 representa un avance significativo hacia una mayor robustez, claridad y armonización a nivel mundial.

 

Esta nueva versión incorpora cambios sustanciales que impactan directamente la gestión de la inocuidad alimentaria. Entre los más relevantes destaca la integración de la serie ISO 22002-x en los programas de prerrequisitos, sustituyendo los esquemas previos ISO/TS 22002 y PAS 221. Asimismo, se fortalece la alineación con los requisitos de benchmarking de la Global Food Safety Initiative 2024, lo que se traduce en un enfoque más sólido en la cultura de inocuidad, una mayor claridad en la gestión de riesgos, el refuerzo de principios de sostenibilidad y ética, así como un incremento en el rigor aplicado a la competencia de los auditores.

 

Adicionalmente, la versión 7 incorpora un enfoque más estratégico hacia la contribución de las organizaciones a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), consolidando el papel del esquema no solo como un estándar de inocuidad, sino como un habilitador de valor dentro de la cadena alimentaria global.

 

En este mismo sentido, la Fundación de FSSC ha establecido una estructura más definida para la clasificación de la cadena alimentaria, formalizando subdivisiones de categorías con el objetivo de armonizar criterios y asegurar la consistencia en la competencia de los auditores entre los distintos organismos de certificación.

 

Principales cambios a considerar

 

Uno de los avances más relevantes es el fortalecimiento de los requisitos en defensa alimentaria y fraude alimentario, estableciendo la necesidad de:

 

  • Desarrollar y mantener evaluaciones de amenazas y vulnerabilidades, así como planes de defensa y mitigación del fraude, gestionados por personal competente.
  • Asegurar la implementación efectiva de estos planes, su integración al sistema de gestión de inocuidad alimentaria, su cumplimiento con la legislación aplicable y su actualización continua.
  • En el caso de organizaciones clasificadas en la subcategoría FII, garantizar que sus proveedores también dispongan de controles robustos en materia de defensa y fraude alimentario.

 

En cuanto a requisitos específicos, destacan las siguientes actualizaciones:

 

  • Requisito 2.5.13 – Diseño y desarrollo: amplía su alcance para incluir organizaciones involucradas en el diseño de empaque primario y materiales de empaque.
  • Requisito 2.5.14 – Trazabilidad (subcategoría C0): sustituye el enfoque previo, estableciendo la obligación de implementar procedimientos que aseguren la trazabilidad completa hasta que la canal sea considerada apta para el consumo humano.

 

Otro aspecto relevante es la actualización en los factores de cálculo del tiempo de auditoría. Bajo la nueva metodología, es previsible que, en diversos casos, se observe una optimización en la duración de las auditorías, manteniendo al mismo tiempo la efectividad del proceso de evaluación.

 

 

Conclusión

 

La versión 7 de FSSC 22000, representa una evolución estratégica orientada a fortalecer la confianza, la transparencia y la consistencia a nivel global. Para las organizaciones certificadas, comprender e implementar estos cambios es esencial para asegurar una transición eficaz, mantener la certificación y consolidar la madurez de su sistema de gestión de inocuidad alimentaria.

 

La entrada en vigor de esta versión es a partir del 1 de Mayo de 2027, marcando un nuevo referente en la gestión de la inocuidad alimentaria a nivel internacional.

 

 

Referencias:

 

Board of Stakeholders Decision List.                                                                                                                               Changes Version 6 and Version 7 – Scheme.                                                                                            

FSSC 22000 Scheme Version 7.  https://www.fssc.com/fssc-22000/documents/version-7-documents/

 

Autor: Marlem Guadalupe Díaz Alvarado I Supervisor líder de CCC y competencias

ISO 45001: El trabajo híbrido

En diferentes empresas, algunos trabajadores llevan a cabo actividades vía remota, a estas actividades las llamaremos teletrabajo, que la STPS define de la siguiente manera: “Forma de organización laboral subordinada que consiste en el desempeño de actividades remuneradas en lugares distintos al centro de trabajo, por lo que no se requiere la presencia física de la persona trabajadora bajo la modalidad de teletrabajo en éste, utilizando las tecnologías de la información y comunicación para el contacto y mando entre la persona trabajadora bajo la modalidad de teletrabajo y el patrón.” (Gobernación, 2023).

 

 

Entonces, el trabajo híbrido es una metodología o modelo laboral flexible que consiste en combinar el trabajo presencial tradicional con el trabajo en remoto mediante la ayuda de diferentes herramientas digitales. Dicho de otro modo, las personas que trabajan en esta modalidad asisten a su lugar de trabajo de forma presencial solo algunos días a la semana, mientras que durante los restantes realizan teletrabajo. (Personio, 2026)

 

 

Esta modalidad prolifera a raíz de la pandemia COVID-19, en la cual se tenía la necesidad de prevenir contagios y se toma la opción de que los trabajadores realicen trabajo desde casa, además de esto se desarrollan nuevas tecnologías para la comunicación, con las que es posible realizar reuniones vía remota y presentar información relevante para las operaciones de la empresa; la modalidad surge como una necesidad pero además, ofrece diferentes ventajas, por ejemplo:

 

 

  • El trabajador no invierte tiempo y dinero en traslados.
  • Ya no es necesario pagar el alquiler de espacios tan amplios de oficinas.

 

Una desventaja de esta modalidad es que se ve afectado el cumplimiento de las medidas de seguridad cuando se realiza el modelo de teletrabajo.

 

Ante esta situación surge la pregunta, ¿se deben de cumplir con las condiciones de seguridad en la modalidad de teletrabajo?

 

Para atender estas condiciones de trabajo, en México se emite la Norma Oficial Mexicana, NOM-037-STPS-2023, Teletrabajo-Condiciones de seguridad y salud en el trabajo, en la que se describen las condiciones en que deben de realizarse las actividades de teletrabajo con el objetivo de prevenir enfermedades y accidentes de trabajo. De acuerdo con la legislación en México, una NOM es de carácter obligatorio para todos los centros de trabajo en el país en el que se aplique esta modalidad, sin importar tamaño o giro de la empresa.

 

De esta norma se destacan algunos requerimientos:

 

  • Se debe de disponer de conectividad adecuada para el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación.
  • La empresa debe de establecer e implementar una Política de Teletrabajo.
  • Se debe de disponer de un área de trabajo limpia y ordenada.
  • La iluminación debe ser adecuada de acuerdo con las actividades a realizar.
  • Que el nivel de ruido no impida la concentración, salvo el ruido ambiental que estuviera bajo el control de terceros.
  • Contar con mobiliario y equipo (silla, escritorio, aditamentos ergonómicos) adecuado para evitar riesgos ergonómicos.
  • Evitar riesgos psicosociales, contando con un espacio físico que permita privacidad de la persona que realiza el teletrabajo.
  • Contar con pausas y tiempos de descanso adecuados, respetar el derecho a la desconexión de las TIC al término de la jornada laboral.
  • Las condiciones del teletrabajo nunca deben de ser menores que las del centro de trabajo.
  • Se debe de capacitar a las personas que realizan el teletrabajo acerca de los peligros y riesgos en el lugar de trabajo.
  • Se debe de realizar una Lista de Verificación para garantizar que se cumplen con las condiciones de seguridad.

 

El trabajo híbrido representa numerosas ventajas para el trabajador, para la empresa y en general para la sociedad, pero es importante considerar que esta modalidad de trabajo híbrido no exime a las empresas de la responsabilidad de prevenir los accidentes y enfermedades de trabajo en las actividades de teletrabajo y a los trabajadores de cumplir con los lineamientos establecidos.

 

De acuerdo a auditorías realizadas a los sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo, se ha detectado que las empresas en las que se lleva a cabo esta modalidad, no se han dado a la tarea de cumplir con las condiciones apropiadas de seguridad, por lo que los trabajadores se encuentran expuestos a accidentes y enfermedades de trabajo y en caso de presentarse podrían clasificarse como accidente o enfermedad de trabajo; además de que la eficiencia de los trabajadores podría verse afectada por no contar con un medio ambiente laboral seguro y saludable.

 

 

Referencias:

Norma Oficial Mexicana NOM-037-STPS-2023, Teletrabajo-Condiciones de seguridad y salud en el trabajo.

 

Autor: Rufino Guzmán Galván, Auditor Líder Sistemas Integrados

Norma ISO 14001:2026 – Cambios clave y cómo impactan a tu Sistema de Gestión Ambiental

En abril de 2026 se oficializa la actualización de la norma ISO 14001, que evoluciona de la versión 2015 a la  2026. Esta actualización marca un paso importante en la evolución de los Sistemas de Gestión Ambiental. La nueva versión introduce cambios relevantes que responden a los desafíos ambientales actuales, como el cambio climático, la presión sobre los recursos y la necesidad de una gestión más estratégica y basada en resultados. Más allá del cumplimiento, esta actualización impulsa a las organizaciones a integrar el pensamiento ambiental en su toma de decisiones, fortalecer la gestión de riesgos y ampliar su visión hacia toda la cadena de valor.

 

Entre los cambios más relevantes destacan:

 

  1. Mayor énfasis en el contexto ambiental de las organizaciones (subcláusula 4.1):

 

Se profundiza en aspectos como los niveles de contaminación, la disponibilidad de recursos naturales, el cambio climático, la biodiversidad o la salud de los ecosistemas, los cuales ahora se consideran de manera explícita dentro del requisito.

 

  1. Consideración del ciclo de vida en la determinación del alcance del SGA (subcláusula 4.3):

 

Se refuerza el enfoque de ciclo de vida, incluso al definir el alcance del Sistema de Gestión Ambiental, donde ahora las organizaciones deben considerar su autoridad y capacidad para ejercer control e influencia, a lo largo del ciclo de vida de sus actividades, productos y servicios.

 

  1. Fomento de una cultura ambiental. (subcláusula 5.1)

 

En el anexo A se enfatiza la creación de una cultura organizacional que involucre activamente al personal en actividades que contribuyan a los resultados previstos del sistema de gestión ambiental.

 

  1. Fortalecimiento en las acciones para abordar riesgos y oportunidades (subcláusula 6.1):

 

Se observa la adición de la subparte 6.1.4 “Riesgos y oportunidades” donde se aborda de manera integral el enfoque en la identificación de riesgos y oportunidades.

 

  1. Nuevo requisito: Planificación de cambios (subcláusula 6.3)

 

Se adiciona una nueva subcláusula que es clave para la planificación y gestión de cambios, permitiendo a las organizaciones anticiparse a impactos, adaptarse de manera controlada a modificaciones en sus procesos o condiciones operativas.

 

  1. Restructura en la cláusula 10 de Mejora:

 

Se fortalece la cláusula 10 sobre mejora continua, con una interpretación más clara que permite a las organizaciones demostrar la mejora de su Sistema de Gestión Ambiental como un proceso planificado, medible y alineado con sus objetivos estratégicos.

 

La nueva versión de la norma ISO 14001 representa una evolución que refuerza el enfoque estratégico de la gestión ambiental, impulsando a las organizaciones a demostrar resultados más allá del cumplimiento normativo. Si bien los cambios no implican una transformación total del sistema, sí requieren ajustes relevantes en la forma de analizar el contexto, gestionar riesgos y evidenciar el desempeño ambiental. Es fundamental mantenerse informado sobre los comunicados oficiales relativos al periodo de transición, durante el cual las organizaciones podrán adaptar sus sistemas para alinearse con los nuevos requisitos.

 

Referencias

 

ISO 14001:2026: Environmental management systems — Requirements with guidance for use

 

Autor: Ing. Anne Michelle Gaitán

Resiliencia ante disrupciones: pandemias, ciberataques y crisis logística

En un mundo interconectado y altamente dinámico, las organizaciones enfrentan disrupciones cada vez más frecuentes y complejas: pandemias globales, ciberataques sofisticados y crisis logísticas que impactan cadenas de suministro enteras, por lo que la resiliencia organizacional ya no es un concepto opcional; es una capacidad estratégica esencial.  

 

La resiliencia organizacional es la capacidad de una empresa para anticiparse, prepararse, responder y adaptarse a cambios y disrupciones, tanto graduales como repentinas, con el fin de sobrevivir y prosperar. Pero ¿cómo se construye realmente una organización resiliente? En este blog veremos como las normas ISO ofrecen un marco sólido, estructurado y probado para anticipar, resistir, adaptarse y recuperarse de eventos disruptivos.

 

  • Comprender el contexto y las interdependencias.

 

El punto de partida es entender que ninguna organización opera en aislamiento y que factores internos y externos, como regulaciones, tecnología, mercado, cultura organizacional o dependencias logísticas influyen directamente en su capacidad de respuesta, por lo que las normas ISO promueven en sus Sistemas de Gestión analizar el contexto organizacional de forma estructurada, identificar partes interesadas y sus expectativas y detectar vulnerabilidades sistémicas esto permite una organización consciente de su entorno y mejor preparada para anticipar disrupciones.

 

  • Pensamiento basado en riesgos como eje central.

 

La resiliencia se construye desde la anticipación. El enfoque basado en riesgos, transversal en las normas ISO, permite dejar atrás la gestión reactiva. Promueven sistemas donde los riesgos no se gestionan por área, sino de forma transversal, se priorizan escenarios críticos, operativos, digitales, logísticos, humanos, y se diseñan controles preventivos y planes de respuesta, lo que permite a las organizaciones una reducción de la incertidumbre y un aumento en la capacidad de actuar antes de que ocurra la crisis.

 

  • Cultura organizacional orientada a la resiliencia.

 

Ningún Sistema de Gestión funciona sin personas comprometidas, las normas ISO impulsan, un liderazgo activo y visible, roles y responsabilidades claramente definidos, conciencia del riesgo en todos los niveles. Cuando la resiliencia se convierte en parte de la cultura, los colaboradores reaccionan con mayor rapidez, se reduce la dependencia de decisiones centralizadas y se fomenta la mejora continua permitiendo una organización que responde de manera coordinada y no caótica.

 

  • Procesos robustos pero flexibles.

 

Las normas ISO promueven la estandarización de procesos, pero también su adaptabilidad. Una organización resiliente define procesos claros, medibles y documentados, establece controles para asegurar consistencia y diseña mecanismos de flexibilidad ante cambios. Esto permite que, ante una disrupción los procesos críticos continúen operando, las decisiones se tomen con base en información confiable, se reduzca la improvisación y una continuidad operativa con capacidad de adaptación.

 

  • Protección integral de activos.

 

La resiliencia no solo depende de operar, sino de proteger lo que hace posible la operación: información, infraestructura, talento y cadena de suministro. Las normas ISO permiten mantener un enfoque integrado donde la seguridad de la información se alinea con la continuidad del negocio, la cadena de suministro se gestiona considerando riesgos globales y los activos críticos se identifican y priorizan permitiendo una menor exposición a interrupciones severas y mayor capacidad de recuperación.

 

  • Preparación, respuesta y aprendizaje continuo.

 

La resiliencia no termina con resistir una crisis, sino con aprender de ella, por lo que los Sistemas de Gestión propuestos en las normas ISO, fomentan planes de continuidad y respuesta a incidentes, simulacros y pruebas periódicas, evaluación de desempeño y auditorías internas, acciones correctivas y mejora continua, con esto cada disrupción se convierte en una oportunidad para fortalecer el sistema, obteniendo una organización que evoluciona con cada evento adverso.

 

  • Toma de decisiones basada en datos.

 

Las normas ISO promueven el uso de indicadores y análisis de información para la gestión. Esto permite, monitorear riesgos en tiempo real, evaluar la eficacia de los controles y tomar decisiones informadas bajo presión permitiendo a las organizaciones mayor precisión y menor margen de error en escenarios críticos.

 

  • La resiliencia como sistema, no como reacción.

 

Una organización resiliente no es aquella que nunca falla, sino aquella que detecta señales tempranas, responde de forma estructurada, se adapta rápidamente y aprende continuamente. Las normas ISO no eliminan las disrupciones, pero sí permiten gestionarlas de forma inteligente, reduciendo su impacto y acelerando la recuperación.

 

Construir resiliencia no se trata solo de reaccionar ante crisis, sino de integrar la gestión del riesgo y la continuidad en la estrategia del negocio y las normas ISO permiten integrar estrategia, riesgos, procesos, tecnología y cultura en un solo Sistema de Gestión, permiten desarrollar una capacidad organizacional sostenible, en un entorno donde las crisis son inevitables y la diferencia entre sobrevivir o desaparecer radica en qué tan preparada está la organización antes de que ocurra la disrupción.

 

Referencias.

 

J. D. V. Capera. La resiliencia organizacional y la norma ISO 22316: Un estado del arte. Revista Innova ITFIP, 12 (1), pp 11-26. 2023.

 

Autores: D. Peña y C. Valenzuela.

Regulación de etiquetado frontal de los alimentos de la FDA

El etiquetado de alimentos que ves en los productos que compras no es casualidad… ¡está regulado! y en los Estados Unidos, la U.S. Food and Drug Administration (FDA) es la autoridad responsable de asegurar que los alimentos preenvasados contengan información nutricional que permita al consumidor tomar decisiones informadas. Uno de los temas más relevantes y recientes es el etiquetado frontal de alimentos. En este blog abordaremos que es, por qué está ganando atención y cómo afecta a los fabricantes y los consumidores.

 

¿Qué es el etiquetado frontal de alimentos?

 

El etiquetado frontal de alimentos (en inglés Front-of-Package label o FOP) es un sistema de información nutricional que aparecería en la parte frontal del empaque de los productos alimenticios, con un resumen que muestre si el producto es alto o bajo en ciertos nutrientes críticos.  Su propósito es comunicar de forma simple y visual datos que permitan a los consumidores evaluar e identificar rápida y fácilmente cómo los alimentos pueden formar parte de una dieta saludable, sin tener que buscar la tradicional etiqueta de “Nutrition Facts” en la parte posterior.

 

¿Qué propone actualmente la FDA?

 

A inicios de 2025, la FDA propuso una regla para exigir que la mayoría de los alimentos preenvasados vendidos en Estados Unidos, tengan un nuevo recuadro llamado “Nutrition Info box”, que aparecería en la parte frontal del empaque con información interpretativa sobre, grasas saturadas, sodio y azúcares añadidos. Esta etiqueta clasificaría cada uno como “Low” (bajo), “Med” (medio), o “High” (alto), lo que permite al consumidor evaluar rápidamente la calidad nutricional del producto sin leer toda la etiqueta tradicional.

 

¿Cómo se diferencia del etiquetado actual?

 

Nutrition Facts.

Nutrition Info box

Está en la parte posterior o lateral del empaque.

Estaría en la parte frontal.

Contiene información detallada (calorías, grasas, vitaminas, etc.).

Resaltaría 3 nutrientes clave con clasificaciones simples.

La información nutricional se expresa en cantidades.

La información se expresaría de forma interpretativa como: bajo, medio o alto.

 

 

¿Por qué esta propuesta es importante?

 

La ciencia y estudios internos de la FDA han sugerido que un etiquetado frontal interpretativo puede facilitar las decisiones del consumidor al comprar alimentos, por lo que el objetivo de esta propuesta es mejorar la salud pública al:

 

  • Ayudar a los consumidores a identificar rápidamente alimentos que puedan contribuir a una dieta saludable.
  • Reducir el riesgo de enfermedades crónicas relacionadas con la dieta, como diabetes, enfermedades cardíacas u obesidad.
  • Complementar las guías dietéticas para los estadounidenses con una forma más accesible de ver información nutricional relevante.

 

¿Qué significa para fabricantes y consumidores?

 

Para fabricantes: si la regla se finaliza, deberán actualizar los empaques para incluir el etiquetado frontal dentro de los plazos establecidos. Esto implica un análisis nutricional adicional para categorizar los niveles de nutrientes como bajo, medio o alto.

 

Para consumidores: podrían ver información importante de un vistazo en los productos. Esto facilita comparar productos similares rápidamente sin tener que analizar el panel detallado tradicional.

 

El etiquetado frontal de alimentos es una propuesta clave de la FDA que busca hacer más accesible la información nutricional crítica para los consumidores, lo que podría apoyar hábitos alimentarios más saludables y ayudar a combatir enfermedades crónicas relacionadas con la dieta. Aunque todavía está en fase de comentarios y no es obligatorio, es una de las iniciativas más importantes en etiquetado alimentario en EE. UU. en los últimos años.

 

Referencias.

 

U.S. Food and Drug Administration. FDA Issues Proposed Rule on Front-of-Package Nutrition Labeling. Visto en linea en FDA Issues Proposed Rule on Front-of-Package Nutrition Labeling | FDA el 18/02/2026.

 

Autores: D. Peña y C. Valenzuela.